sábado, 31 de julio de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
De Cine de Autor y de Cosas Peores…
Son ya ciento catorce años de que el cine en México dio sus primeros pininos y son
los mismos años los que hemos venido olvidando quién es el autor. Consideremos esta
pregunta como una línea conductora para entender la importancia del todo (conjunto de
obra, autor, actor, etc.) pero revalorando las figuras de quienes vienen todas las ideas que
quedan plasmadas y que apreciamos en la obra fílmica última.
No debemos pensar que este es un intento de demeritar el trabajo de los actores o
intérpretes, porque no es mi intención. Lamentablemente la mayoría de los creadores del
cine, si bien no todos, viven en un anonimato ocasionado por empresas que omiten el
reconocimiento de sus derechos morales. Los autores del cine viven marginados por
empresas que consideran tiempo muerto pasar los créditos de una película por televisión
abierta.
Esta mentalidad es de la que también hacen uso los periódicos y revistas que nos
mienten diciendo que la foto la tomó toda una agencia completa poniendo sus iniciales o
su nombre. Al pie de foto, según los derechos de autor señalan, debe de aparecer el
nombre del fotógrafo pero son muy pocos los que hacen eso, en algunas ponen el nombre
de la empresa (agencia) o no ponen nada cuando bien podría decir que esa foto es de su
propiedad y que fue tomada por la persona que realizó su trabajo intelectual de tomar la
fotografía.
Así como nos puede parecer aburrido quedarnos hasta que se acaben los créditos
para salir de la sala de cine, existen algunos lugares donde, para poder programar más
funciones, recortan las películas prendiendo la luz, abriendo las puertas y apagando la
proyección (que es parte de la película) para que los empleados que hacen el aseo
puedan corrernos rápidamente para meter a más personas que les significa más ingreso.
Todos somos culpables por cometer los errores que atentan contra la presencia de
los autores en el mundo del arte puesto que creemos que los directores de cine, los
fotógrafos, los músicos (compositores y ejecutantes) los que doblan la voz, los
caricaturistas, los de efectos especiales, los de maquillaje, la gente de producción, de
dirección, los asistentes, operadores, los editores, los etcétera y los que se me olvidan, ya
tienen suficiente reconocimiento con lo que les pagan y que su gremio es lo bastante
fuerte como para ver por ellos.
En los Estados Unidos a pesar de contar con un sindicato de escritores que se
destaca por estar siempre muy unido, la situación es adversa, pues empresas como
Disney absorben los derechos del Copyright, que aunque respeten los derechos morales,
jamás muestran en la portada de sus películas el nombre del escritor o del director; en
ellas sólo aparece una leyenda, y solo cuando la película anterior tuvo éxito, que dice: “De
los creadores de…”. Por eso solo decimos que Toy Story y Buscando a Nemo son
películas de Pixar Animation Studios, pero ¿Quién es el autor?
Saber de quien es la película no equivale a encontrar la respuesta de la caja de
Pandora, sólo nos basta con tomar la cubierta del DVD por el reverso y allí nos describe
quién hizo qué. Ellos jamás nos revelerán esto desde el principio.
Cuando la película es por canal 5 (o cualquier otro canal de México), además de
tener que soportar los millones de comerciales, tan pronto en la pantalla del televisor
aparece la palabra: “FIN”, se escucha la voz del narrador del canal y nos dice que ahora
sigue Dragon Ball y cortan los créditos para irnos a unos comerciales más… que tanta
falta nos hacían. ¿O ustedes que opinan?
La idea de nombrar la frase de Cine de Autor nació hace casi 50 años cuando
unos directores franceses tomaron la decisión de hacer películas bajo sus propias
percepciones estéticas y estilísticas como lo fueron los directores de cine francés Jean-
Luc Godard, François Truffaut, Eric Rohmer, Alain Resnais y Claude Chabrol, quienes son
los principales representantes de la “Nouvelle Vague” (Nueva Ola), idea que no persiguió
el éxito comercial, y se negó radicalmente a adoptar las formas del cine narrativo
convencional en esa época. Hoy la propuesta no se trata de hacer cine de autor, ese ya
existe, la intención es de llamarlo así cuando el director o el guionista, el compositor o el
fotógrafo tuvieron a bien hacer un trabajo libre en creación y nosotros lo reconocemos.
La percepción del cine de autor no es propiamente la que se llama “Cine de Arte”,
porque a ésta se le identifica en lo general como al cine que no viene de Hollywood o al
que encontramos en Block Buster en su sección especialmente seleccionada. El cine de
Autor sobrevive a grandes empresas productoras o distribuidoras como es el caso del
director Quentin Tarantino, el cual trabaja de la mano de Miramax que a su vez es de
Disney, y aún así nos deleita con filmes como Kill Bill o Pulp Fiction. Lo anterior significa
que no todo lo que no es Hollywood es cine de arte y tampoco niega la existencia de buen
Cine de Autor dentro de lo comercial.
Hoy en día todos somos responsables de recuperar lo que en un inicio fue la
valoración de los autores del cine, todos ellos, en lo general y lo particular. Si bien hay
quienes hacen mucho por ello, es evidente que ante la negativa de pasar los créditos por
Televisión abierta (que además no pasarlos es un delito), se requiere de nuestra
participación global para nombrar a los artistas que laboran en la creación del cine.
El Cine de Autor no es ningún gremio seleccionado, es la conciencia de
interesarnos por los autores de las películas que disfrutamos y esa conciencia la
tendremos que retomar todos y divulgarla. Porque marginamos a personas que nos han
brindado sus sueños e ideas y nosotros no nos tomamos la molestia de ver ni siquiera
como se llaman. Hagamos actos de reflexión y participemos en la nueva era, donde el
espectador no ignora qué es lo que ve y sabe quién es el Autor del Cine.
Por Christian Vilches Lizardi.
Logotipo del Cinautor
Este nuevo logotipo es trabajo diseñado por Sinestesia Comunicación a quienes les agradecemos todo su apoyo para el proyecto de "La Ruta Cinautor".
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