jueves, 29 de julio de 2010

De Cine de Autor y de Cosas Peores…

Son ya ciento catorce años de que el cine en México dio sus primeros pininos y son

los mismos años los que hemos venido olvidando quién es el autor. Consideremos esta

pregunta como una línea conductora para entender la importancia del todo (conjunto de

obra, autor, actor, etc.) pero revalorando las figuras de quienes vienen todas las ideas que

quedan plasmadas y que apreciamos en la obra fílmica última.


No debemos pensar que este es un intento de demeritar el trabajo de los actores o

intérpretes, porque no es mi intención. Lamentablemente la mayoría de los creadores del

cine, si bien no todos, viven en un anonimato ocasionado por empresas que omiten el

reconocimiento de sus derechos morales. Los autores del cine viven marginados por

empresas que consideran tiempo muerto pasar los créditos de una película por televisión

abierta.


Esta mentalidad es de la que también hacen uso los periódicos y revistas que nos

mienten diciendo que la foto la tomó toda una agencia completa poniendo sus iniciales o

su nombre. Al pie de foto, según los derechos de autor señalan, debe de aparecer el

nombre del fotógrafo pero son muy pocos los que hacen eso, en algunas ponen el nombre

de la empresa (agencia) o no ponen nada cuando bien podría decir que esa foto es de su

propiedad y que fue tomada por la persona que realizó su trabajo intelectual de tomar la

fotografía.

Así como nos puede parecer aburrido quedarnos hasta que se acaben los créditos

para salir de la sala de cine, existen algunos lugares donde, para poder programar más

funciones, recortan las películas prendiendo la luz, abriendo las puertas y apagando la

proyección (que es parte de la película) para que los empleados que hacen el aseo

puedan corrernos rápidamente para meter a más personas que les significa más ingreso.

Todos somos culpables por cometer los errores que atentan contra la presencia de

los autores en el mundo del arte puesto que creemos que los directores de cine, los

fotógrafos, los músicos (compositores y ejecutantes) los que doblan la voz, los

caricaturistas, los de efectos especiales, los de maquillaje, la gente de producción, de

dirección, los asistentes, operadores, los editores, los etcétera y los que se me olvidan, ya

tienen suficiente reconocimiento con lo que les pagan y que su gremio es lo bastante

fuerte como para ver por ellos.

En los Estados Unidos a pesar de contar con un sindicato de escritores que se

destaca por estar siempre muy unido, la situación es adversa, pues empresas como

Disney absorben los derechos del Copyright, que aunque respeten los derechos morales,

jamás muestran en la portada de sus películas el nombre del escritor o del director; en

ellas sólo aparece una leyenda, y solo cuando la película anterior tuvo éxito, que dice: “De

los creadores de…”. Por eso solo decimos que Toy Story y Buscando a Nemo son

películas de Pixar Animation Studios, pero ¿Quién es el autor?

Saber de quien es la película no equivale a encontrar la respuesta de la caja de

Pandora, sólo nos basta con tomar la cubierta del DVD por el reverso y allí nos describe

quién hizo qué. Ellos jamás nos revelerán esto desde el principio.

Cuando la película es por canal 5 (o cualquier otro canal de México), además de

tener que soportar los millones de comerciales, tan pronto en la pantalla del televisor

aparece la palabra: “FIN”, se escucha la voz del narrador del canal y nos dice que ahora

sigue Dragon Ball y cortan los créditos para irnos a unos comerciales más… que tanta

falta nos hacían. ¿O ustedes que opinan?

La idea de nombrar la frase de Cine de Autor nació hace casi 50 años cuando

unos directores franceses tomaron la decisión de hacer películas bajo sus propias

percepciones estéticas y estilísticas como lo fueron los directores de cine francés Jean-

Luc Godard, François Truffaut, Eric Rohmer, Alain Resnais y Claude Chabrol, quienes son

los principales representantes de la “Nouvelle Vague” (Nueva Ola), idea que no persiguió

el éxito comercial, y se negó radicalmente a adoptar las formas del cine narrativo

convencional en esa época. Hoy la propuesta no se trata de hacer cine de autor, ese ya

existe, la intención es de llamarlo así cuando el director o el guionista, el compositor o el

fotógrafo tuvieron a bien hacer un trabajo libre en creación y nosotros lo reconocemos.

La percepción del cine de autor no es propiamente la que se llama “Cine de Arte”,

porque a ésta se le identifica en lo general como al cine que no viene de Hollywood o al

que encontramos en Block Buster en su sección especialmente seleccionada. El cine de

Autor sobrevive a grandes empresas productoras o distribuidoras como es el caso del

director Quentin Tarantino, el cual trabaja de la mano de Miramax que a su vez es de

Disney, y aún así nos deleita con filmes como Kill Bill o Pulp Fiction. Lo anterior significa

que no todo lo que no es Hollywood es cine de arte y tampoco niega la existencia de buen

Cine de Autor dentro de lo comercial.


Hoy en día todos somos responsables de recuperar lo que en un inicio fue la

valoración de los autores del cine, todos ellos, en lo general y lo particular. Si bien hay

quienes hacen mucho por ello, es evidente que ante la negativa de pasar los créditos por

Televisión abierta (que además no pasarlos es un delito), se requiere de nuestra

participación global para nombrar a los artistas que laboran en la creación del cine.


El Cine de Autor no es ningún gremio seleccionado, es la conciencia de

interesarnos por los autores de las películas que disfrutamos y esa conciencia la

tendremos que retomar todos y divulgarla. Porque marginamos a personas que nos han

brindado sus sueños e ideas y nosotros no nos tomamos la molestia de ver ni siquiera

como se llaman. Hagamos actos de reflexión y participemos en la nueva era, donde el

espectador no ignora qué es lo que ve y sabe quién es el Autor del Cine.


   Por Christian Vilches Lizardi.   

2 comentarios:

Sanity Assassin dijo...

Muy cierto, desafortunadamente... Por eso en el cine siempre me quedo hasta que se acaba todo. Para mi es como si terminara una obra de teatro y todos se salieran mientras los actores salen en escena, sin que nadie les aplauda.

Por cierto, me sofocó de la risa el comentario de "ahora sigue Dragon Ball"... ya no me acordaba jajaja

cinautor dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.
Nosotros creemos que el cambio en la mentalidad del público comienza por nosotros mismos.
Un abrazo